Orchids and the Big Question

This morning I decided to start my blog. This was not a new idea, it had probably been roaming on my head for the last three years. Finally, when I went down the stairs this morning and came face to face with a big beautiful white orchid I knew it was time to start a blog. This flower was no surprise at all, I had been waiting for it for more than a month since the first time I saw the tiny green stem sprout.

When I saw the orchid flower it immediately brought to my memory one of my favorite children’s’ book “The Big Question” by Wolf Erlbruch, where different characters from a soldier to a duck answer life’s big question “What am I doing here in this planet?” I remembered that in the book a gardener also gives his answer to the question. I never thought much about it: “To learn how to be patient” the gardener says with simplicity.

 

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Since I moved to El Paso, TX, two years ago, I have been buying blooming orchids because I love their presence in my house. Even though I had the experience of a plant blooming again in the same stem this is the first time that I witness the whole process since the birth of the stem itself. This is the first blooming event that I consider to be MINE. Ridiculous thought since I did nothing but to find the right light and water the plant. The rest is the miracle of life, the miracle of a plant… the miracle of an orchid!

This orchid has taught me way more than what it thinks. The excitement of spotting the sprout for the first time. Knowing its meaning and knowing that it will take a long time to finally see the flowers. Trust in a master plan that even though I cannot see it in this moment it is still taking place. Understanding- like the gardener said- that one must be patient.

Patience, so important and necessary in our lives! I had understood patience like being able to wait for something to happen. To be able to tolerate what triggers us about others… but this orchid taught me that it is something else. To be patient- like the gardener- is to enjoy every step of the way. It is the joy of seeing the first sprout and the joy of seeing how each day it grows a little. It is the excitement of witnessing the first bud grow on the stem and then another one and another one. And yes, it is also the happiness of witnessing the first flower bloom. Being present each step, watching satisfied how the cycle ends, flowers wither and fall, knowing that the plant regenerates and that this ending leads to new beginnings.

At this point I ask myself: “What would happen if I could see each person as an orchid?” I would be positive that even if sometimes all I can witness is some green leaves, around the corner is waiting the colorful perfection of the flower. If I were to see orchids in full bloom I would acknowledge that it took them time to get to that point. I would know, for sure, that there is not a wasted minute in anyone’s life that is not bringing them closer to fulfilling their master plan.

I recognize myself as one and I can see how each choice I made led me to the person I am. I can also see how the sum of all my decisions will make me bloom once or many times during my life. This lesson the orchid has given me is teaching me to be patient with myself. Knowing everything has its own time and rhythm. So if it took me three years to start a blog… I am not regretting not doing it before but I am happy of doing it now.

Those who know me know that I am a wife, mother, friend, daughter, sister… professionally a special education teacher, Montessori Guide, I have studied the Non Violent Communication method by Marshall Rosenberg and lately the Healing your Life work by Paul Ferrini.

If this blog is to have any order, it is that it will have none. It took me so long to plan if I was only to speak of certain topics and not others, if I was to write weekly or monthly. Finally I decided that this will be a spontaneous sharing of my life in my different roles. I will share about something that happened in my day, a book, a movie… I will share whatever touched my heart.

I cannot finish this first entry without thanking four friends who have been supporting me on this process. Gina Dewar has been an inspiration by blogging weekly for more than three years now. Rocio Robles Serrano has always been telling me to move on and write. Ana Cristina Enriquez has patiently told me all the things that you can do through a blog and hopefully will continue to guide me in this matter. Liliana Martinez my unconditional friend from so many years is always backing me up in whatever I do.

And to YOU that for some reason are reading me… THANK YOU!!!!

 

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Las Orquídeas y la Gran Pregunta

Esta mañana decidí iniciar mi blog. No es una idea nueva, lleva tal vez unos tres años paseándose por mi mente. Finalmente, hoy cuando baje las escaleras de mi casa y me encontré frente a frente con mi orquídea florecida, supe que era el día para empezar el blog. La flor en la orquídea no fue por supuesto una sorpresa, llevaba más de un mes esperando este momento desde que divise por primera vez la tímida varita que surgía de entre sus hojas.

Al ver la flor, no pude más que pensar en uno de mis libros infantiles favoritos “La Gran Pregunta” de Wolf Erlbruch, donde diferentes personajes desde un soldado hasta un pato responden a la Gran Pregunta de ¿Para qué estás aquí en la tierra? Y recordé como en el libro viene también la respuesta del jardinero, que hasta el día de hoy no me había detenido mucho a pensar en ella. Con toda sencillez, el jardinero dice: “Para aprender a tener paciencia.”

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Desde que llegue a vivir a El Paso, TX, hace dos años, empecé a comprar orquídeas florecidas simplemente porque me encanta la presencia de estas flores en mi casa. Y aunque había logrado que alguna de las plantas floreciera de nuevo en la misma varita, esta es la primera vez que soy testigo de todo el proceso desde que empieza el brote de la vara que sostendrá las flores. Es en si el primer florecimiento que siento como mío. Absurdo sentimiento, tal vez, puesto que mi única parte en ello ha sido el de buscar la luz adecuada y no regar de más o de menos la planta. Todo lo demás es en si el milagro de la vida, el milagro de una planta, el milagro de una orquídea.

Esta orquídea me ha enseñado más de lo que se imagina. La emoción al divisar el brote por primera vez. Saber lo que ese brote significa y saber que habrá que pasar mucho tiempo para poder presenciar las flores. Confiar en que hay un plan maestro que aunque no lo podamos contemplar de momento, de igual forma se está llevando a cabo. Entender como dice el jardinero que hay que aprender a tener paciencia.

La paciencia, tan importante y necesaria en nuestras vidas, yo la había entendido como un poder soportar el tener que esperar a que algo suceda. El poder aguantar, tal vez, los comportamientos que nos molestan de los demás… pero esta orquídea me ha enseñado que es algo completamente diferente. Ser paciente, como lo es el jardinero, es disfrutar cada momento del trayecto. Es la felicidad de ver el primer brote y la felicidad de ver cómo crece cada día. Es la emoción de ver como de esa varita surge un botón y luego otro y otro. Y sí, claro, es también disfrutar cuando se abre la primera flor. Contemplar complacida como se cierra un ciclo, como las flores se marchitan y caen, sabiendo que la planta se regenera y que ese final dará paso a nuevos comienzos.

Y entonces yo me pregunto ¿Qué pasaría si pudiera ver a todas las personas como si fueran orquídeas? Tendría la certeza infinita de que aun cuando a veces solo pueda ver unas cuantas hojas verdes existe en su futuro la perfección y el maravilloso colorido de la flor. Me asombraría ante las que están plenamente florecidas reconociendo que su florecer llevo todo un proceso y no se gestó en un momento. Sabría sin duda, que no hay un minuto desperdiciado en la vida de cada quien que no lo lleve a cumplir con su plan Maestro, con su plan Divino.

Me reconozco yo también como tal y veo como cada una de mis decisiones me ha llevado a ser quien soy y como la suma de todas ellas dará como resultado que florezca una o varias veces dentro de mi vida. Esta lección de la orquídea me ayuda también a ser paciente conmigo misma y a darme cuenta de que cada cosa sucede en su momento. Así, si me tomo tres años iniciar este blog, hoy no me arrepiento por no haberlo hecho antes sino estoy feliz de hacerlo ahora.

Los que me conocen saben que soy esposa, mamá, amiga, hija, hermana… profesionalmente educadora, Guía Montessori, que he trabajado en el área de la Comunicación No Violenta de Marshall Rosenberg y ahora recientemente en el trabajo de Sanar tu Vida de Paul Ferrini.

Si este blog ha de tener algún orden, será precisamente que no tendrá ninguno. Mucho me tarde en iniciar planeando si lo haría sobre un tema o sobre otro, si publicaría cada semana o quincenalmente. Finalmente he decidido que será simplemente un compartir espontaneo de mi camino por esta vida. En veces compartiré lo que voy viviendo desde cada uno de mis diferentes roles personales o profesionales, sobre algún libro o película, compartiré en pocas palabras sobre situaciones que hayan tocado mi corazón.

No puedo terminar esta primer entrada de mi blog sin agradecer a cuatro amigas que desde hace tres años me han animado para que lo haga: A Gina Dewar que ha sido mi inspiración porque lleva ya más de tres años publicando su blog semanalmente, a Rocio Robles Serrano que siempre me ha motivado con sus comentarios a que escriba, a Ana Cristina Enríquez que más de una vez con toda paciencia me ha platicado de todo lo que se puede hacer a través de un blog y a Liliana Martínez que tiene años de ser mi amiga incondicional, apoyando cualquier cosa que emprenda… y a ti que por algún motivo hoy me estás leyendo… ¡GRACIAS!

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